Galletas para Hugo

Muchos de los que me conocen saben que este blog está dedicado a una de las personas más importantes en mi vida y que, desgraciadamente, ya no está a mi lado. Mi tía Maru, TANTE como la llamamos en casa, era un ser tan especial que es imposible intentar describirla en este post. Yo fui su primera sobrina, y a los efectos su primera hija como ella me decía, y con la edad nuestra relación fue siendo cada vez más fuerte hasta que se convirtió en mi hermana mayor. Perderla fue, sin duda, algo que me marcó y me marcará para siempre. No hay un sólo día en el que no me acuerde de ella y de lo que me hacía reír. Tante era pura alegría y por eso, aunque me dejó el alma rota cuando se fue, siempre la recordamos en casa con una sonrisa porque es lo que a ella le gusta ver desde el “Cielo Azul”..

Y no es casualidad que hoy decidiera hablarte de Ella. La realidad es que, hace unas semanas bautizamos a Hugo, su segundo nieto y se me ocurrió hacerle a sus papás y a los invitados unas galletas para recordar ese día tan especial.

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Son galletas de mantequilla cubiertas con papel de azúcar comestible. La ventaja de este papel es que puedes imprimir en él la imagen que te apetezca con tinta comestible así que es ideal para celebraciones, aniversarios, inauguraciones de marcas….

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Como van  envueltas en papel de celofán apto para alimentos duran muchísimo, así que las puedes comer y también guardar como recuerdo.

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La verdad es que en este caso no sobraron muchas y la mayoría decidió hincarle el diente pero como, mujer precavida vale por dos, me aseguré de que Hugo y sus papás se llevaran unas cuantas rumbo a Madrid.

Y hasta aquí el post de hoy, breve pero intenso, jajaja. Espero que te haya gustado.

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